miércoles

Cómic 1


Desde que recuerdo, el cómic siempre ha estado en mi mesa de lecturas. Hoy, a mis casi cuarenta años, quizá no sean tan constantes como en la infancia y la adolescencia, y como yo quisiera. Como se pueden ver en otras entradas de este blog, otras tareas ocupan mis días. Con todo, nunca ha faltado un cómic para entretenerme, pensar, aprender y pasar un buen rato, echando a volar la imaginación.

Ya no recuerdo cuándo fue la primera convención de cómic en México, pero fue hace ya varios años. Acaso habré asistido a las primeras. Luego, como digo, otros menesteres fueron quitándome ese gusto. Entonces comencé a abastecerme (cuando podía) en puestos de periódicos, tiendas de autoservicio y, en el mejor de los casos, en tiendas especializadas. Después de todos estos años, al fin pude darme una escapada a La Mole. La experiencia fue esplendorosa. Desde luego, las cosas han cambiado respecto de mis ahora lejanos recuerdos; en su mayoría para bien.

Encantado con la experiencia, volví a casa con la firme convicción de no perderme más de las futuras convenciones. Como es debido, no regresé con las manos vacías. Ya desde la pasada FILIJ, en donde se presenta FESTO Cómic, me sentí suficientemente recompensado con dos ejemplares firmados del genial Milo Manara (que en mejor ocasión presumiré), aunque mis preferencias siempre han estado con Guido Crepax; Operación Bolivar, también firmado por Édgar Clément; una Buba y varios Gallitos de antaño, marcados por el siempre amable José Quintero. ¿Se puede pedir más?

En esta ocasión, además de saludar de nueva cuenta a Clément y a Quintero, pude conocer a Raúl Cruz (Racrufi), quien antaño hiciera las mejores portadas de El gallito inglés.

Por los pasillos de La Mole se hablaba de los grandes artistas nacionales y extranjeros que estaban presentes y hacían gala de la ocasión. Mis años de ausencia (y consecuente déficit de atención) no me permitieron admirar su trabajo con detenimiento y con el respeto que los buenos conocedores le tributan (seguramente con justicia). Para mí, la felicidad vino a casa a través del primer tomo de Valentina, de mi admirado Guido, que originalmente se publicara por entregas. Agradezco a Manuel Suárez y a Comikaze por esa pequeña alegría, esperando la oportunidad de tener en mis manos los dos tomos restantes.

Pero como este blog también está hecho de imágenes, esta entrada y las tres que le siguen, estarán llenas de algunas de algunas de las fotos que tomé y que ahora comparto con gusto.










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