domingo

Reflexión para la minificción

Neurosis de los bichos. Karla Barajas.
Editorial La tinta del silencio
"Se puede escribir de tres cosas", dijo el poeta Quincho; "del amor, la muerte y las moscas".
—Karla Barajas

Uno nunca sabe, o no quiere saber, de dónde vienen sus fijaciones, sus traumas, sus filias... hasta que, cómo desfile de hormigas, las ve pasar por las páginas de un libro.

Siendo niño, una vez atrapé a una mosca. Con paciencia y cuidado quirúrgico, fui desmembrando a mi víctima de sus extremidades, una a una. Quería ver hasta dónde podía seguir moviéndose, hasta dónde el aliento, hasta dónde las posibilidades de la existencia. Quizá, entonces, a esa edad no tendría estas reflexiones; las tengo ahora. Lo que recuerdo, eso sí, es que, luego de arrancarle a la mosca una ala, la otra, una pata, otra pata... me quedé absorto, mirando cómo se arrastraba el pequeño gusano moribundo. Me maravillaban sus dolientes contorsiones de moribunda metamorfosis. Ya no era la mosca.

Treinta y cinco años después, me veo al espejo y miro los años pasados. Mi rostro es surcado por las líneas que he escrito y en mis ojos apenas se asoman las que he imaginado pero que no he escrito por cobarde o por desobligado. El conjunto de lo que veo en el espejo, lo sé ahora, es el retrato de esa pequeña mosca que se arrastraba, queriendo escapar de la maldad humana que, sí, también está en los niños. Hago gestos, me contorciono, me estremezco.

Dicen que un homicida es un suicida en potencia y viceversa. Lo que he visto, entonces, en todos estos años, es mi propia muerte reflejada en todas las personas con las que convivo a diario. El tiempo nos va desgajando la piel y el cuerpo todo y, a veces, parece que se riera de nosotros, para luego echarnos al olvido.

Con los años, vino a mí una persona a quién amo y que me ama. Entonces el odio y la tristeza es menor, o al menos más llevadero; pero, por cuánto tiempo, si uno se da cuenta de que es mosca "cuando en un día se empiezan a morir tus contemporáneas".

viernes

La nave insólita

Como ya lo deja escrito Baltazar Gracián en el siglo XVII, "lo bueno, si breve, dos veces bueno", sólo valga aquí poner la ruta hacia La nave insólita, nueva colección de La tinta del silencio.

Vengan ya, marineros, que Los libros y la noche nos esperan:

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