domingo

El corazón de las tinieblas


"Ustedes saben que odio, detesto, me resulta intolerable la mentira, no porque sea más recto que los demás, sino porque sencillamente me espanta. Hay un tinte de muerte, un sabor de mortalidad en la mentira que es exactamente lo que más odio y detesto en el mundo, lo que quiero olvidar. Me hace sentir desgraciado y enfermo, como la mordedura de algo corrupto".



*Este fragmento de "El corazón de las tinieblas" lo tomo de Cuentos memorables según Jorge Luis Borges. La traducción pertenece a Sergio Pitol.

**Siguiendo los enlaces que a continuación dejo se pueden encontrar diferentes ediciones de esta historia de Conrad.





***La imagen que acompaña a esta entrada es de mi autoría y se puede ver la serie completa en Con clavos en el corazón, de este mismo espacio.

jueves

Rip Van Winkle

No sé si a ustedes les ha pasado alguna vez por la cabeza despertar y no reconocer el mundo o que el mundo no los reconozca a ustedes. Desde que puedo recordar, yo siempre he tenido ese deseo. Infortunadamente no se ha concretado y dudo mucho que llegue ese día en que el mundo sea otro para mí o yo sea otro para el mundo. Recordando al ciego argentino, estoy condenado a ser yo, Andrés Galindo.

A todos, irremediablemente, alguna vez nos toca la fortuna de la muerte, acaso esa sea la única y verdadera forma de ser alguien más, de despertar en otro irreconocible y nuevo mundo. No sé si con buena o mala fortuna, en lo que llega ese grato de día de ser otro, he decidido pasar mi tiempo no entre libros sí entre el divino oleaje de la literatura, porque la verdadera literatura esconde muchos otros rostros más allá de vanas bibliotecas idolatradas por Falsos lectores, y cuyo destino es la hoguera. Para mí la literatura es una forma de ver el mundo, de comprenderlo o tratar de comprenderlo. Pero hay días, justo cuando ese deseo de la otredad se afianza con mayor ahínco, en que la literatura se convierte en una caverna protectora, único refugio ante el mundo que, insistentemente, es el mismo, terriblemente el mismo.

El tópico de la otredad en la literatura tiene una larga tradición, acaso tan larga como la historia de los sueños. Tal vez esa es la verdad de la literatura: la satisfacción de ser otro. Recuerdo, mal y pobre, las palabras de Aristóteles: el poeta escribe las cosas como le gustaría que fueran, no como son.

Philip K. Dick, creo, encontró en su paranoia la fuente primordial de la otredad. Eres alguien y un día te despiertas y, sorpresivamente, nadie te reconoce. Pero no quiero detenerme ahora en este escritor de ciencia ficción. Tampoco haré una historia de este tópico. En realidad, lo dicho en párrafos anteriores están en lugar del argumento de "Rip Van Winkle". No quería dar seña alguna de la historia del señor Winkle; espero que el ocasional lector la descubra con el mismo asombro y agrado que yo.

"Rip Van Winkle" es un cuento de Washington Irving (1783-1859) con el que cierro la lectura de Antología del cuento norteamericano, editada por Richard Ford y presentada por Carlos Fuentes. El cuento, en realidad, es el primero de los sesenta y cinco que conforman la antología, pero yo he tenido el desatino de leer in extrema res.

Los motivos por los que ahora comparto este espléndido texto son varios, que un lector asiduo a este blog ya podría adivinar; quizá el más importante sea, dado el artificio para cambiar de tiempo, que pertenece al género fantástico, género con el que me identifico a plenitud.

De la red recupero una versión en su lengua natural, ilustrada además: Rip Van Winkle.

Pero también dejo aquí un par de enlaces hacia dos diferentes traducciones: Rip Van Winkle / Rip Van Winkle, de las cuales la segunda es más recomendable por llevar notas al final y marcas de parágrafo.

martes

En la penumbra duermes tú

Como queda referido en una entrada anterior de este blog, "En la penumbra duermes tú" se publica este mes en la revista mexicana de literatura fantástica Penumbria, dirigida por el escritor y entusiasta difusor de arte fantástico Miguel Antonio Lupián Soto.

Hoy aparece Penumbria 15 y no puedo dejar de sentir alegría al ver que mi cuento abre sus páginas.

Como decía, salvo por el nombre y características del personaje, "En la penumbra duermes tú" se puede leer de manera independiente respecto de "Cabeza de caballo", cuento que aparece publicado en Penumbria 5. Al día de hoy, seguiré trabajando en la tercera y última parte de la vida de Cabeza de caballo. Desde luego, me encantaría que ésta se publicara también en Penumbria, pero la decisión final está en las manos de quienes elaboran esta revista que está destinada a dejar huella en la historia de la literatura fantástica nacional. La publicación festejó su primer aniversario con una selección impresa de lo mejor de su hasta ahora breve historia, esperando que los años venideros sean muchos y plenos de éxitos, fantasías y gratos horrores, como hasta ahora ha sido.

Sin más, aquí Penumbria 15.


*Como ya es costumbre, en la página Más de acá para allá / Obras incompletas hay un registro constante de mi participación tanto en Penumbria como en otras publicaciones digitales. Las publicaciones impresas, que son más bien pocas, no están incluidas por carecer de versión digital; andarán sueltas, como hojas al viento, por esos caminos del señor.

domingo

Novela por entregas

A razón de haber abandonado la red social Facebook, le había perdido la pista a una publicación de crítica, ensayo y narrativa que se fabrica en Mérida, Yucatán. Ayer, gracias a un golpe de dados, di de nueva cuenta con delatripa. Me dio gusto saber que continúa el proyecto y con buenos ánimos; no podía ser de otro modo si el editor es Adán Echeverría, quien ya cuenta con varios libros publicados y cantidad de colaboraciones en diferentes publicaciones nacionales. Su esfuerzo como difusor y editor no es menos, dejando en claro que la literatura mexicana de ninguna manera puede ser centralista.

Mi última colaboración para delatripa, narrativa y algo más (en el número 7), lleva por título "Novela por entregas". La dejo aquí ahora, esperando resulte grato ante los ojos del ocasional lector.



*En la parte derecha de este blog, en la sección Más de acá para allá / Obras incompletas llevo un registro de lo que se va publicando en diferentes espacios. Si llama la atención, desde ahí se puede redirigir hacia las páginas en donde se encuentran libros y revistas, entre ellos algunos números anteriores de delatripa en los que también he participado. Desde luego, el lector es libre de reproducir y compartir lo que aquí encuentra, siempre mencionando el nombre de autor y fuente.

**Si visitas este espacio desde la pantalla de un móvil, seguramente el aspecto del blog será diferente y, por tanto, la sección Obras incompletas se podrá encontrar al final de la página (parte inferior de la pantalla).

sábado

Juanita Bodoque XII

El día que murió Cabeza de caballo dejé de reír... y de escribir.

¡Juanita, Juanita Bodoque, hija, por el amor de Dios, deja de escribir esos cuentos, que te vas a volver loca!

Mi madre no sabía, o no quería saber, que mi padre me había heredado la locura, y tal vez un día yo se la heredaría a mis hijos, y mis hijos a sus hijos... Quizá así podremos arrancarnos del pecho ese corazón con clavos que lleva la estirpe de Juan Ehecatl. Sólo yo sé que por eso se fue una mañana rumbo al mar:

Quiero que me canten al oído mientras me arrancan este corazón que me lastima por dentro.

Yo dejé que muriera Cabeza de caballo. Esperaba que fuera un sacrificio para repoblar la tierra de sueños y esperanzas. De todos modos ya estaba muy viejo y ya no podía espantar a nadie. A mí siempre me dio ternura y algo de pena; quizá él también llevara clavos en el corazón.

¡Juanita, por el amor de Dios, deja de escribir que te vas a volver loca!

Está bien, madre; pero cuéntame otra vez la historia del conejo en la luna.



*En el quinto número de la revista Penumbria apareció el cuento que lleva por título "Cabeza de caballo". Hace unos meses un sueño me lo trajo de nueva cuenta y escribí otro cuento que, salvo por el nombre del personaje, se puede leer de manera completamente independiente. "En la penumbra duermes tú" aparecerá en el próximo número de Penumbria (ya lo anotaré en la siguiente entrada de este blog). Ahora bien, desde siempre he tenido esa enfermiza inclinación a darle muerte a los personajes. Quería darle una muerte digna a Cabeza de caballo. Creo que no hay mayor dignidad que la del tópico de las armas y las letras. Así que desde ayer he caminado dándole vueltas al asunto y, al fin, he vislumbrado en otro de mis personajes la solución del problema: Juanita Bodoque, autora de Cabeza de caballo. Los párrafos con que inicia esta entrada son, apenas, borrador y esquema básico para la tercera parte de lo que formaría la trilogía Cabeza de caballo.

**El interesado lector puede encontrar otras colaboraciones en Penumbria y otras publicaciones en la parte derecha de este espacio: Más de acá para allá: Obras incompletas.

Louise Bourgeois IV













Louise Bourgeois III















viernes

Louise Bourgeois II

En la primera parte de esta serie sobre Louise Bourgeois decía que, en realidad, su trabajo no me había parecido extraordinario. De una manera fortuita, luego llegó a mí el siguiente pensamiento: el arte debe estar enmarcado en un contexto social, antes que en uno intelectual. Lo cierto es que toda pieza de arte, una vez colocada ante la mirada del espectador o lector, ya es social. Ahora bien, creo que podría matizar y decir que, de origen, la pieza de arte tendría que estar con la mirada puesta en el acontecer social. 

Creo que, desde aquello que Umberto Eco llamaría "intentio auctoris*", el arte debería tener sus referentes más fuertes en la sociedad dentro de la que se produce y no en una onanista intelectualidad, cuyo elitista y minoritario público está sólo entre quienes comprenden el entramado intertextual que va de la pieza de arte y sus referentes.

Al recorrer las diferentes salas que conforman Petite Maman, se puede leer en los muros explicaciones sobre la fuerte influencia que tiene Freud sobre la autora. A esa lectura freudiana hay que añadir lo que ya se evidencia desde el título de la exposición, amén de todo lo que se ha dicho en la prensa.

Desde luego, el autor siempre será libre (y hasta de manera natural) de sentar su obra sobre las fuentes o influencias que mejor considere; pero, en definitiva, estoy convencido de que cuando un autor se compromete con el arte, al mismo tiempo debe comprometerse con un contexto social, más allá de toda referencia íntima.

De paso, cabría aquí intentar una distinción: con "compromiso social" no quiero entender "arte militante". Éste último casi siempre incurre en el pecado contrario: se entrega al discurso panfletario y efímero de la protesta y olvida su compromiso con una poética o una estética.

Es cierto que la frontera entre los extremos suele ser difusa; me gusta encontrar el arte en ese límite que coloca a una pieza justo en medio de un acontecer social, sin mayor requerimiento de explicaciones que se encuentran fuera del acto poético. La dificultad de interpretación, si la hay, el lector la debe encontrar en el entramado mismo de la pieza y no en agentes externos. Debo admitir, en todo caso, que el arte siempre debe seducir la mirada del espectador e incitarlo, no obligarlo, a buscar nuevos universos.








*El interesado lector puede encontrar aquí Los límites de la interpretación, texto teórico de Umberto Eco que aborda los conceptos de "intentio auctoris", "intentio lectoris" e "intentio operis". Mi lectura, ahora, es lejana y difusa; espero que una inteligencia más lúcida pueda sacar conclusiones más acertadas que las pobremente redactadas en este espacio.

Louise Bourgeois I


A ser honesto, no tengo palabras para introducir esta serie de fotografías. Y no las tengo porque la exposición no me pareció extraordinaria, salvo algunas piezas de las llamadas escultura en tela. Con todo, el ánimo del lente encaminó mis pasos al recinto y traje conmigo algunas imágenes que iré poniendo poco a poco en una serie de entradas de este blog, esperando que el ocasional lector tenga una mejor perspectiva y visite con buen ánimo la exposición que permanecerá abierta hasta el 2 de marzo de 2014.













jueves

Raymond Chandler y el Pulp

Hace ya varios años un profesor de narrativa me impuso leer "Sangre española", de Raymond Chandler (1888-1959). Creo que no se le presta la suficiente atención a algo que se impone. Pasados los años, he podido releer con gusto el cuento y me he puesto a seguirle la pista. Aunque, en realidad, mis esfuerzos no han sido los suficientes, he dado con gratos resultados.

El cuento fue publicado originalmente en la revista pulp Black Mask en noviembre de 1936. Me hubiera gustado encontrar una reproducción digital de esa editio princeps del cuento de Chandler (hoy en día se encuentra casi todo en internet, a pesar de las estúpidas restricciones de quienes pretenden lucrar con el flujo de información -entre los que se encontrarán no pocos miembros de la secta de los Falsos lectores-).

Como compensación a mi fallida pesquisa, di con un botín digno de cualquier amante o investigador de revistas pulp. No me detendré ahora a explicar el género pulp, Wikipedia bien puede tomar la tarea para neófitos como yo. Los entendidos en el género podrían recomendarme fuentes más fiables.

Si bien no el cuento referido, el desocupado lector podrá encontrar más textos de Raymond Chandler siguiendo este camino (todos en formato ePub).

Por otro lado, The Pulp Magazines Project ofrece un buen catálogo de revistas pulp digitalizadas, listas para ser leídas en línea o descargadas en formato PDF.

La cereza del pastel de esta entrada llega aquí: 80.59 GB de revistas pulp en un sólo archivo torrent. Para disfrutar, se debe tener un gestor de descargas torrent, una buena conexión y mucha, mucha paciencia. Mientras escribo, he comenzado una descarga que promete 355 series con 2970 revistas pulp, todas en formato .cbr (se deberá tener un lector cbr, en cualquier dispositivo que se use).

Entre las revistas pulp de mayor fama están: Black Mask, Weird Tales, Amazing Stories, entre otras muchas otras.