domingo

Katherine Mansfield

En la última (y mala) Feria Internacional del Libro del Zócalo de la Ciudad de México algo bueno se pudo encontrar: había un pequeño local, al que no muchas personas hacían caso, en el que el viandante podía hacer trueque de libros. Malamente, yo dejé un ejemplar impreso de Veinte poemas de la furia y, a cambio, traje a casa Té de manzanilla & otros poemas, de Katherine Mansfield.

El pequeño libro, publicado en el 2006 por editorial Bajo la luna (Buenos Aires), recoge selección, traducción y prólogo de Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich.

A continuación comparto dos poemas que, a mi gusto, son los más significativos, si bien el resto de la selección no se queda tan a la zaga.

Loneliness

Now it is Loneliness who comes at night
Instead of Sleep, to sit beside my bed.
Like a tired child I lie and wait her tread,
I watch her softly blowing out the light.
Motionless sitting, neither left or right
She turns, and weary, weary droops her head.
She, too, is old; she, too, has fought the fight.
So, with the laurel she is garlanded.

Throught the sad dark the slowly ebbing tide
Breaks on a barren shore, unsatisfied.
A strange wind flows... them silence. I am fain
To turn to Loneliness, to take her hand,
Cling to her, waiting till the barren land
Fills with the dreadfull monotone of rain.

Soledad

Ahora es la Soledad la que viene de noche
en vez del Sueño, a sentarse junto a mi cama.
Como una niña cansada espero oír sus pasos,
y la miro mientras sopla la vela suavemente.
Se sienta sin moverse, ni a izquierda ni a derecha
gira, y rendida, rendida deja caer la cabeza.
También ella es vieja; también ella ha peleado la pelea.
Así, con laureles está adornada.

A través de a triste sombra la marea que baja lenta
surca una costa estéril, insatisfecha.
Sopla un viento extraño... después silencio. Estoy lista
para aceptar la Soledad, tomarle la mano,
aferrarme a ella, esperando, hasta que la tierra estéril
se llene con el terrible monótono de la lluvia.

The Gulf

A gulf of silence separates us from each other
I stand at one side of the gulf -- you at the other
I cannot see or hear you -- yet know that you are there --
Often I call you by your childish name
And pretend that the echo to my crying is your voice.
How can we bridge the gulf -- never by speech or touch
Once I thought we might fill it quite up with our tears
Now I want to shatter it with our laughter.

El abismo

Un abismo de silencio nos separa
Yo estoy de un lado del abismo -tú del otro-
no puedo verte ni oirte -pero sé que estás allí-
Suelo llamarte por tu nombre infantil
y finjo que el eco de mi grito es tu voz.
Cómo podemos franquear e abismo -nunca hablándonos, tocándonos-
antes pensaba que podríamos llenarlo con nuestras lágrimas,
ahora quiero destrozarlo con nuestra risa.


He de confesar que es el primer libro de Mansfield que leo; pero ahora sé que, además de poeta, también fue una dedicada narradora. Dejo para un futuro no muy lejano la lectura de En una pensión alemana, anotado aquí en formato ePub.

sábado

Haikús del renacimiento

En pasados días me notificaron que mi pequeño libro Haikús del renacimiento ya ha salido de la imprenta y listo para ser leído.

Dejo aquí uno de los textos que conforman esta recopilación de haikús:

Solas y tristes,
sin mirar la parvada,
viajan las aves.

Si te gustan los haikús, si te gusta la poesía, recomiendo que te pases por (H)onda nómada ediciones Ahí puedes preguntar por este pequeño libro recién salido, además de encontrar poesía de otros autores, con los que seguro te puedes identificar.

Un lugar en donde (H)onda nómada suele distribuir sus libros es Global Comics Éste es un espacio para bien comer, convivir, escuchar poesía y encontrar un buen cómic.

domingo

Escenarios II





Fotografía tomada por Shimara Magaly; editada por Andrés Galindo.

Taller de Quimeras

"El Taller de Quimeras, es un espacio donde convergen múltiples lenguajes que se adhieren, y concatenados, surgen como una sola lengua a diversas voces. magia, expresada a través de un arte integral, gestado en casa, echando mano de disciplinas como; las artes plásticas, la música, el teatro y la danza. Ha participado en festivales de teatro danza y música".

























"Diana Rayón ha sido reconocida con el premio INBA-UAM a mejor intemprete en el 2001, becaria del FONCA en rubro de intérpretes 2004-2005 y considerada en el 2003 como una de las bailarinas más destacadas del medio por la revista Proceso. Ha logrado una amplia trayectoria en la escena artística internacional, con notables compañías como: En dos partes Alicia Sánchez , “Proyecty Cía, Vicente Silva Sanjinés y Cía, Camerino 4, Onírico, entre otros".


miércoles

El nacimiento de los hombres viejos

En estos días he continuado la lectura de La misteriosa llama de la reina Loana de Umberto Eco. Como decía en una entrada anterior de este blog, no contaré nada sobre la vida y obra de Giambattista Bodoni, protagonista de la novela.

Pero, como también decía, Umberto Eco es del tipo de autores que te llevan a otros autores, a otras literaturas, a otros recuerdos. En algún texto teórico de Eco (y si mal no recuerdo es Los límites de la interpretación) se dice que la lectura que se hace de un texto depende de nuestra biblioteca personal, de los libros que hemos leído en el pasado. Algo similar ya atrevía Borges en "Kafka y sus precursores".

Yo he dado, en el capítulo 7, Ocho días en un desván, con un recuerdo y un deseo postergado.

No sé si todos alguna vez hemos soñado o imaginado que la vida comienza cuando se es viejo y termina cuando se es un recién nacido. Lo que sé es que hay en la historia tres hombres que han redactado ese deseo que, quizá, implique el olvido del dolor que causa la senil muerte. 

El capítulo 7 de La misteriosa llama de la reina Loana menciona una historia de la que no he podido encontrar mayor detalle que el que refiere la misma novela: Historia de Pipino, que nació viejo y murió siendo niño, de Giulio Granelli. Tampoco del autor he podido encontrar referencias. Copiaré, en sustitución, el párrafo de Eco:

"Después de La isla encontré la Historia de Pipino, que nació viejo y murió siendo niño, de Giulio Granelli. Era tal y como había aflorado en mi memoria algunos días antes, aunque el libro me contaba de una pipa aún caliente que, abandonada en una mesa junto a la estatuilla de arcilla de un viejecito, decidía dar calor a esa cosa muerta para que retoñara, y nacía un pequeño ancianito. Puer senex, un tópico muy antiguo. Al final, Pipino muere niño en la cuna y sube al cielo por obra de las hadas. Era mejor como lo recordaba yo, Pipino nacía viejo en un repollo y moría niño de pecho en otro. En cualquier caso, el viaje de Pipino hacia la infancia era el mío. Quizá, al volver al momento de mi nacimiento, me disolvería en la nada (o en el todo) como él".

El narrador de Eco, Giambattista Bodoni, tampoco nos da ninguna fecha para Historia de Pipino... pero por el contexto en que se cuenta es probable que la edición no supere el primer cuarto del siglo XX.

Ahora bien, esa página, inevitablemente, me llevó a recordar una lectura del tiempo de la universidad: "Viaje a la semilla", del cubano Alejo Carpentier (1904-1980). Se trata de uno de los textos más representativos de Carpentier, porque, además, para la época en que fue publicado (1944), la técnica utilizada era una novedad y, de esta suerte, no es gratuito que el cubano se cuente entre los escritores hispanoamericanos que mayor influencia nos brindan. La historia cuenta la vida de Marcial en sentido inverso; es decir, vemos a un hombre despertar de su muerte en la vejez y, en lo sucesivo, somos testigos de sus días hasta la infancia y nacimiento; todo mientras la cuenta del tiempo sucede en sentido contrario. Apenas en la primera y última partes del cuento el sol realiza su viaje de oriente a occidente: 

"... y las horas que crecen a la derecha de los relojes deben alargarse por la pereza, ya que son las que más seguramente llevan a la muerte".

El deseo postergado, cuya memoria regresa en esas páginas de Eco, lleva por título El curioso caso de Benjamin Button, de Francis Scott Key Fitzgerald (1896-1940). Esta novela corta del norteamericano data de 1921. Confieso que no la he leído, pero la versión fílmica no es mala y despierta un deseo que, así espero, se cumplirá pronto. La dirección corre a cargo del afamado David Fincher y se estrenó en el 2008. La cinta es popular entre los cinéfilos y a quienes hayan leído la novela no hará falta referir la similitud temática respecto de lo dicho en los párrafos anteriores.

Sólo espero tener el tiempo suficiente para olvidar y volver a vivir el recuerdo y el deseo.


domingo

Diatriba contra los libros (anexo al reverso)

Nadie lo ve, y quizá yo esté loco por afirmar que lo veo, pero en el mundo hay gente que lee más por el mal gusto de presumir que lee, por el pésimo gusto de ostentar un libro bajo el brazo, y menos, mucho menos, por el íntimo goce de una literatura.

Leer en público, a la postre, me parece un acto tan vil y tan poco racional como el apareamiento de dos perros en la vía pública.

Diatriba contra los libros

Mi autodidactismo, mi arrogante autodidactismo me ha llevado a abominar de las lecturas recomendadas. Recuerdo una línea del ciego argentino en que afirmaba que la lectura era una de las formas de la felicidad. Creo firmemente que nadie tiene derecho a recomendar libros que no están en tu espectro de intereses o gustos. La recomendación de libros me parece una de las formas más patéticas de querer imponer un canon que no se desea seguir.

Algunas veces he tenido la siguiente breve ensoñación: a mis espaldas arde la biblioteca de Alejandría. Sin duda, a muchos les parecerá un acto terrible. A mí me parece que, tras la larga historia bibliográfica que sigue a esa famosa hoguera, en realidad, poco se ha perdido. El misterio, si acaso, radica en el "¿qué hubiera pasado si?, ¿cuáles hubieran sido los senderos recorridos por la humanidad de haber perdurado aquella insigne biblioteca?" Nunca lo sabremos y quizá así sea mejor.

Lo importante es que, para el verdadero aficionado, siempre habrá una página que recorrer; esto, sin la imprudente recomendación de un tercero.

Tras aquello, creo que he aprendido a admirar menos a los libros que a la literatura. Los defensores de la literatura oral, con razones de peso, bien pueden argumentar que la palabra hablada es la primera forma de la literatura. Otra memoria del famoso pero hoy poco comprendido ciego dicta que los sueños hacen la literatura más antigua; al ciego le interesa menos la transmisión que la fábula, y la tradición de las noches árabes estaría de acuerdo. Sin embargo, todo sueño precisa de la palabra para ser transmitido. La tradición occidental casa de una manera indiscriminada la literatura con la tradición escrita, libros de por medio. Hay en el mundo gente que no es siquiera capaz de imaginar una literatura fuera del libro impreso.

Acaso de una manera absurda y deleznable para muchos, yo he imaginado una literatura que escapa a la prisión de los libros impresos. Esta literatura, infortunadamente, está en la tradición oral y está en el futuro del libro digital. Y digo infortunadamente porque, al menos en América Latina, el libro impreso sigue siendo símbolo de estatus y reconocimiento canónico.

Con esto, no quiero decir que odie al libro impreso. La tesis corriente sobre El Quijote es que fue escrito como burla y desprestigio de los libros de caballerías. Creo que la verdadera preocupación  de Cervantes eran los crédulos lectores de esos libros. Con tristeza, veo que en el mundo hay lectores que cifran sus esperanzas en el libro impreso, en la cárcel del libro impreso. Otra tradición ofrece una anécdota que viene a cuento: la divinidad dictó dos libros, uno se puede leer en las Sagradas Escrituras y el otro en el universo que nos rodea.  A los fanáticos del libro, creo, les es negada la segunda lectura, porque, justamente, no son capaces de despegar las narices de la letra.

Infinitos senderos me son negados desde ya; mi ignorancia es mayor que la cifra de días que precede y sucede a mi paso por la breve página en que se resume la vida. Mas la divinidad me ha dejado vislumbrar, apenas vislumbrar, que siempre habrá una palabra para mí. Y fuera del Dios de Borges, que es el Dios de Leibniz, no hay nada ni nadie que dicte mis pasos y mis lecturas. Eventualmente he recorrido palabras compartidas, pero siempre ha sido por amor, amistad y propia voluntad, como la escritura compartida, como el mar y la sal.

Al final contaré una anécdota que puede ser tomada como una fábula o como un acto de fe:

Entonces le dije a esa niña, amante de los libros, rata de biblioteca: la gente como tú no es bien vista por aquí; y le quemé su libro. Ella se quedó asustada y desprotegida. ¿De qué otra manera se puede leer si no es desnudo?

sábado

Biblia de Gutenberg

Quizá dos autores con los que me gustaría morir son Jorge Luis Borges y Umberto Eco. Además de la declarada admiración del italiano al ciego argentino, una cosa que une a estos dos son las vastas referencias bibliográficas que se encuentran en sus respectivas obras.

Actualmente tengo en mis manos La misteriosa llama de la reina Loana. No contaré absolutamente nada sobre la penúltima novela de Eco. Lo que, en definitiva, no puedo dejar de hacer es referir una de las tantas vertientes que se siguen cuando se tiene una novela de tal catadura.

En esta entrada dejo, al menos como fuente de admiración, una versión digital de la primera Biblia impresa en el mundo, la de Gutenberg (1453-1455), si bien no el primer libro impreso. Desde luego, esta Biblia salió del taller del famoso orfebre alemán.

El libro es la reproducción de la Vulgata, el texto latino canónico seguido por la iglesia romana. Los entendidos sabrán que El antiguo testamento tiene sus originales en hebreo y arameo, en tanto que El nuevo testamento lleva la lengua del imperio. Así, la compilación de ambas tradiciones está en la Vulgata. Parece lógico que la selección de los textos canónicos responda a intereses políticos, desde luego, en beneficio del imperio; aún faltan varios siglos para la Reforma, acalorada época en que se hacen las primeras traducciones a lenguas vulgares.


Post data: quizá lo referido aquí resulte de escaso interés para la sociedad de Los falsos lectores, cuyos miembros están más interesados en treinta dinares que en la historia de una tradición.

jueves

Performagia

Performagia del lenguaje: no existe el autor, sólo existe la palabra dada por la garganta, y la escritura es su biógrafa infiel.

lunes

Registro 36 (Piratería)

El día de hoy, la revista Registromx publica su número 36, con el tema Piratería. Aquí se puede leer El grado cero de la escritura del hacker Barba Roja

Por demás está la recomendación a seguir la actividad de Registromx, publicación digital que iniciaría sus labores en papel impreso hace ya diez años. Tras una pausa, luego continúa labores en el mundo digital, preocupándose y ocupándose, además, en las relaciones del arte con las nuevas tecnologías.

domingo

Catálogo de miedos

Otra publicación de reciente factura es Catálogo de miedos, de la editorial Lengua de diablo (Cuernavaca, Morelos). La antología incluye el cuento "Último vagón". El interesado puede encontrar esta antología siguiendo el enlace:

http://issuu.com/efraimblanco/docs/ldd-cdmiedos-2013

viernes

Penumbria 14

La semana pasada se publicó el número 14 de la revista de literatura fantástica Penumbria. Dejo aquí el enlace en donde, además, se puede leer "Aquí no hay nadie".

http://issuu.com/penumbria/docs/penumbria_____catorce